Travesía Solar

 




Vamos viajando en la esfera de la ilusión. Nada se me antoja, nada aparece por casualidad. Estoy viajando en la esfera de la ilusión. El espacio que me rodea es la luz, solo luz y mil veces luz. Viajo por el infinito hacía el infinito. Despertar del sueño es solo botar el velo de la densidad. Así comienzo a sentir los planetas a mi alrededor. Signos, calendarios, todo penetra como información externa pero la única verdad es que atraviesas en alma y energía la orbita del mundo. Si, literalmente estas inmerso en una esfera ¿No lo crees? ¿Qué ves ahora? Dime ¿Qué ves? Como puede existir algo fuera de la fotografía que te compone. Redes sociales, cartas, vuelos del tiempo, engranajes del misterio del afuera. Configuradas las normas el señor autoimpuesto autoridad cósmica podría tentarte a escribir un cuento o rodar una película, pero la ilusión es tan delicada, tan suave y sencilla como un dedal. Todo traspasa tu vida en un instante. El viaje en una esfera es literal. No intentes entender otra cosa. Cuantos gritos en el camino que intentan abrir esa caja que pusieron en el centro de tu mente. Esa caja no existe y explota en mil pedazos cuando edificas tus propios delirios con autoridad planetaria. Tus ojos, dos planetas en suspenso por el universo andante. Reconócelo, adéntrate y asume por una vez la responsabilidad de viajar ¿Qué quiere decir eso? Viajar, dejarse ir, caer, reír de las circunstancias, alumbrar con dos linternas el umbral hacía la verdad. Tú verdad. Tú río encausado por Dioses del olimpo perfecto y magnánimo. Todo existe en la esfera y nada a la vez. Puedes atravesar los deseos o hacer de Uno, Dos y Dos en Tres y así edificar un poblado de almas libres y rítmicas. Rítmicas por que caen por la música de las estrellas. Volvamos, volvamos, volvamos….

Esfera viajas redonda y atraviesas las galaxias circundantes de tu alma. Las energías se mueven en caótica certeza, así como el vuelo de un insecto que es transversal, es deforme e imposible. Ni física, ni biología, ni ciencia alguna que interprete los sueños de un diamante. Ciencia y a la vez magia ¿Cómo responderías a eso? Todo en perfecto movimiento, con un diseño que eleva cualquier calculo inventado por egipcios, mayas o parlantes del pasado, futuro o presente. Nada existe en un tiempo distante. Todo se contiene en la esfera cósmica que llevas como traje. Solo hay una esfera dentro de un millar de kilómetros cuadrados, eso te invita tanto a la soledad fatal como la presencia de un Todo unánime y artificial ¿Quién? ¿Cuándo? ¿Cómo? Da igual muchacho, da igual muchacha. Vuela, vuela alto por el caudal. Eso quieren esconder los poderes artesanales de un grillete parcial, asfixiado, atado a las leyes de la información circundante. Esparcen esporas por el espacio, ellos y nosotros mismos ¿Has pensado? De pronto esas esporas entran por mis venas y mi cuerpo se resiste tan fuerte que expulsa en un soplido su volátil suciedad. Un alma con metros de limpieza y orden, eso si es un milagro concedido. Te lo presento de esta manera. Un soldado en mitad de la nada se acerca a un enemigo en condiciones de decadencia absoluta. Lo observa con paciencia y descubre en sus ojos a un hermano cercano. Sí, hace mucho tiempo te he visto rondar por mi vida. Eres tu con mil rostros diferentes. Eres la esfera vecina que me convida de sus consejos cada tanto. Miro tu rostro y decido alejarme en silencio. Salvar una vida, evitar las esporas y soplar con fuerza. Toda la toxina se disipa en el ambiente y desde ese momento el viaje de esa alma ya no puede continuar hueco y sin sentido. Ahora el flujo le otorga una fuerza mayor y propulsa cada uno de sus pasos con fuerza. Se activa la mecánica del cosmos para que esa decisión dada en millones de atemporales encuentros se imprima en cada rincón del mundo. Ese soldado ahora es un profesor de filosofía que cada tanto escribe textos sobre la meditación en silencio y lejos del sordo, mudo y ciego. Ese profesor cambia su guerra por un consejo disfrazado de palabras. Todo llevamos palabras. Yo, tú, cada esfera en miles de cuerpos. Esas palabras liberadas se conmueven de ritmos y los ritmos se elevan en música continua y sin detención. Esa música, esa música… Si Tesla, la música cósmica, esa que te dio tantas respuestas como desafíos, esa música que no permitía a tu cuerpo agotarse. Sabes bien cuantos Físicos locos llevamos dentro, cuantos músicos bohemios de corazón sangrante, cuantos poetas jardineros de rosas marchitas, cuantos doctores salvavidas, cuantos pintores expertos en detectar la cuadratura del rostro del prisma esencial. Cada uno de ellos van en un blues navegando por la malla de hexágonos azules.  Ese azul los guía como una eléctrica sensación por cada andanza, por cada compromiso. Entretejidos cada hexágono, cada esfera arcoíris, cada templado universo saciado de orgasmo y luz, se apoyo sobre sí para dar un mensaje último. Es todo o nada. Es dejarse ir al milagro o aprovecharse del creador. El creador te posee, te enhebra para hilar cuantas plumas posea el vuelo planetario. El creador te arrastra hasta la eternidad sin poseer tus garras, dejando que los puños se ablanden y dejes en el papiro del mundo una huella para el próximo guerrero rendido a la compasión de Ser, de Creer y Ver. Ese próximo guerrero será hijo del siguiente y padre y madre de sus entrañas. Ese soldado derrotado por la inocencia, por la liberación de la mente transparente, ese soldado soltara las riendas y huira hasta el infinito próximo. Allá nos encontraremos todos para seguir jugando a la vida. En placer de árbol, en violencia de viento y profundidad de mareas.

Ahora sigo mi viaje. Veo la esfera y cuando no la veo estoy ciego, estoy desesperado porque la esfera siempre está y cuando no la reconocemos nos ahorca para dejarse aparecer en tus sensaciones. El corazón. El corazón. El corazón. Es el lenguaje universal. Gritan miles, nadie escucha. No existen miles, no existen oídos ni sordos. Gritan miles. Gritan miles. No existen miles. Solo tú esfera.

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